En Latinoamérica, los festivales se viven en Kölor. En el Carnaval de Barranquilla, la ciudad cambia por completo por unos días y cada tono aporta sentido a lo que se ve y se siente.
En disfraces, comparsas y bailes, el rojo transmite energía, el amarillo riqueza y el azul calma, reflejando la mezcla de raíces indígenas, africanas y españolas que nos hace latinos.